sábado, 10 de diciembre de 2011

Yo solo se...Que Dios sabe lo que hace =)

Tuve una clase de creatividad en la universidad en la que lei sobre un señor que decia que muchas veces lo que lo frena a uno de ser creativo es que uno tiene una idea preconcebida de lo que puede ser uno mismo. Hay veces que te sorprendes siendo "más elocuente", "más extrovertido", "más culto", etc., etc. que lo "que uno mismo es"....

Si, definitivamente uno tiene sus areas fuertes y sus areas debiles...pero noto que, por lo menos en mi caso subestimo muchas cosas que si soy capaz de hacer y que crei que no.

Y me he percatado de eso por que Dios me ha estado tomando de la mano y llevando a un camino distinto al que yo misma habria planeado, con un paisaje bastante distinto al que yo habria planeado y aunque en un principio mi corazon se detuvo y miro hacia el suelo con un poco de tristeza....Dios me ha enseñado que REEEEALLLMENTE el sabe lo que hace..!

He caido en un trabajo diferente al que hubiera imaginado, he tratado de prestarle atención y ver de verdad quienes son esas personas que en otro momento hubiera dicho oh! no! ese no es mi tipo de gente....he roto tantas cosas y he tratado de ir detras de las cosas que me causan temor...y de verdad que es cierto lo que dijo Albert Einstein sobre la locura: "Definición de locura es hacer las mismas cosas siempre y esperar resultados diferentes".

Y pues por otro lado estoy trabajando en comer lo que siempre quise comer y solo veia y pensaba oh! que rico! ...pero oh! muy caro... me he comprado esos vestidos o camisas de las que me enamoraba... me he arriesgado a cocinar en un periodo mas corto que de cada 3 a 6 meses XD (si he obtenido un par de quemaduras, pero tambien otro par de elogios) y he tratado de que siempre haya un ramo de flores en mi mesa.

Si tal vez deba tener cuidado de no volverme consumista, quizas meta la pata un par de veces, pero estoy huyendo de solo ir en busca de lo que puede pasar despues sin disfrutar mi ahora...

Definitivamente Dios sabe lo que hace y sabe mejor que yo que es lo que hace que mi corazon salte... ya dejo de mirar hacia abajo y esta re-aprendiendo a estar enchido, orgulloso, feliz y lleno por que El esta dentro de el.

domingo, 13 de marzo de 2011

¡Si importa, caray!

Hay dos cosas que son infinitas: el universo y la estupidez humana; de la primera no estoy muy seguro".

                                                                                                                             -Albert Einstein-


Escena 1: Estoy en super con mi mamá comprando los víveres para la semana y para sobrevivir al mediodía en mi nuevo trabajin (¡cosa que me tiene contenta!), estamos en la caja y hay unas 4 o 5 personas delante de nosotras, cada una con una carretilla, canasta, etc. que luego de vaciarla en la banda corrediza de la caja, dejan allí mismo...no la acomodan, no la ponen en una posición que no afecte al que esta detrás, simplemente no importa, seguro que pensaran, ¿que importa, si yo ya me voy?.. ¡nunca importa! (se que debe haber personas distraidas o tal vez con problemas muy graves de vez en cuando y hay que excusarlos).

Escena 2: Estoy leyendo un libro llamado "Nacer para escribir" y en uno de los ensayos incluidos se habla de este fenómeno de que en Panamá no hay críticos suficientes, no hay lectores suficientes, no se le da importancia a la abundancia de talento que existe, en los días pesimistas uno pensaría: "para que seguir haciendo...si a nadie le importa"

Escena 3: Estoy escuchando lo que dicen unos comentaristas en un programa de fútbol que esta sintonizado en la TV que mi mamá dejo prendida en la sala, cuando hablan de fútbol, lo hacen con pasión, entrega, saben de lo que hablan, "que bonito que ellos luchen y sientan algo por eso, así como yo lo he sentido y al mismo tiempo estoy aprendiendo a sentir con la literatura", y luego uno de ellos habla sobre el equipo de un área de Panamá, que en vez de luchar por tratar de lograr su propia cancha, se ha recostado en las canchas de otros equipos, es por esto que hace una pregunta: ¿y por que no construyen su cancha?, ¡por que no simplemente no les importa!, mostrándose indignado.

Y es que, ¡como entiendo su indignación!, a veces siento que a la gente ya no le importa, olvidan la excelencia, la integridad, la honestidad EN TODO MOMENTO Y EN TODO LUGAR.

¿por que no dejamos la carretilla en su lugar cada vez que vamos al super?, ¿por que no recogemos la bandeja con comida después de terminar de comer?, solo tomaría unos 2 minutos máximo y podrías ayudar a un empleado que trabaja duro todos los días...por que no damos un paso más y decimos gracias a esas personas que a veces tomamos como parte del paisaje,  pero trabajan duro limpiando, trapeando, etc. ¿que tal si todos botáramos la basura en su lugar? (si..suena como discurso político...) pero si lo hiciéramos y no fueramos insistentes en la mediocridad, ¡pudieramos evitarnos bastantes problemas! y así hay miles de ejemplos...

Escena 1/ Parte 2:

-Mamá, deberían distribuir las cajas de una manera diferente para ir acomodando las carretillas, así es un caos...

De repente a continuación, escucho una carretilla muviendose, el señor que se encontraba detrás de mi decididamente agarra una de esas carretillas abandonadas, va pidiendo permiso a las personas que están en el camino y la pone en el mejor lugar que pudo encontrar, yo, lo miro atónita .

"¡hizo algo!, ¡hizo algo!, yo aquí parloteando de lo que pudieran hacer los demás para mejorar las cosas, y el, ¡hizo algo!", pensé estremecida.

Después de eso, cierta persona, se unio a la empresa de acomodar varias carretillas y canastas que había en los alrededores. =)

sábado, 26 de febrero de 2011

Las reglas son ciertas, hasta que no son ciertas

Hace unos días salí con varios de mis amigos y en eso una de las chicas se pone a leer una de estas cadenas de blackberry messenger que muchas veces la gente no puede evitar enviar. Aunque usualmente suelen tratarse de chistes en esta ocasión se trataba de un "diccionario chica-chico" y en el había cosas como: "si suspira fuertemente, significa que algo esta pensando", "si cuando le preguntas que te pasa, te dice -nada-, si le pasa algo..."

Y me quede con la pregunta en mente, ¿sera que inconscientemente somos así?, ¿sera que yo soy así?, era bastante probable, por que recordaba muchas veces haber dicho: "nada", mientras dentro estaba o muy enojada, o muy triste, ¡o muy decepcionada...!, perooo otras veces no se trataba de algo en especifico, solo que no estaba en mi día mas radiante, o tenia sueñito, etc., etc.
.
Y la respuesta que al fin me pude dar a mi misma hoy es: si, a veces somos masoquistas y nos guardamos lo que sentimos diciendo "nada", PERO ¡no siempre es así...!,siempre hay excepciones a la regla, y aun más cuando nos encontramos en ciertos días del mes, o cuando tenemos calor, etc., etc. 

¡En fin!, es un mundo loco, donde si, hay formulas sicológicas, rasgos de personalidad, puntos fuertes y puntos débiles del carácter, o donde incluso cometemos el mismo error 2 veces y caemos una vez más en una de estas cosas que hacemos a veces queriendo cubrir nuestra vulnerabilidad.

Lo que importa al final es tener paciencia, tener amor y no perder la perspectiva de que lo importante no es quien actuó bien o mal, sino cuanto amamos a esas personas que, como uno mismo, también se sienten vulnerables y también se equivocan. =)

viernes, 11 de febrero de 2011

Vivir

En un parque, de arboles marrones y dorados, de negras aceras mojadas por el rocio, se encontraba Don Mariano. El era un elegante hombre de piel besada por el sol, que gustaba de recostarse por las mañanas en una de las bancas del parque.

Mientras todo el mundo andaba de apuro preparándose para su día, Don Frescas era de esa clase de persona que aun busca y disfruta cada minuto del silencio y quietud que es solo a veces interrumpido por uno de esos perseverantes corredores que pasan por el parque a esas horas.

Pero, esa mañana era algo diferente, por que fue esa mañana que algo empezó a cambiar en su interior. Empezó a recordar a una niña linda de cabello azabache y profundos ojos grises que vio por primera vez cuando aun jugaba con los trompos.

Las imágenes de un recuerdo algo lejano empezaron a surgir en su mente: el día en que hablaron por primera vez.

Elena permanecía en una de las pequeñas mesas de la panadería. Llovía. Fue por eso que Mariano encontró la excusa perfecta para mantenerse allí por un rato más largo de lo usual.

Pidió una taza de café y mientras lo revolvía se sentó en la mesa frente a la chica, al verla, no pudo evitar susurrar: “…esos hermosos ojos grises…”. Elena levantó la mirada del grueso libro rojo que leía junto a dos de sus amigas.
“Este es el momento de decirle algo, no desperdicies el momento”. Pensaba tratándose de dar ánimos a si mismo, “di algo, ¡ya!, sin pensarlo, cuando lo hayas dicho no podrás dar más vuelta atrás…empieza a escribir tu historia, empieza a vivir…”

– Eeehh… –balbuceaba– disculpe señorita.

Elena y las chicas que la acompañaban miraron a Mariano mientras una de ellas reía para si y la otra le daba codazos tratando de disimular su propia risa. Elena, por otro lado, puso una tierna sonrisa.

– ¿Sabe qué películas están presentando? –dijo finalmente con una gota de sudor escurriéndole por la frente y un bombeo encendido dentro de su pecho, que amenazaba con dejarlo al descubierto.

– Mmm, bueno… –dijo Elena confiada, mientras sonreía tímidamente como si supiera un secreto –me parece que hoy traen las de terror…

– ¡Oh!, y… ¿a usted le gustan las películas de terror?

Las muchachas observaban detenidamente la conversación, casi de una manera grosera. Una con la boca y la otra con los ojos muy abiertos.

– Si, me gustan. respondió con un tono decidido y curioso a la vez.

Hubo una pausa algo larga, o larga para los que tienen la garganta seca y solo quieren salir corriendo. Las dos chicas volvieron en si y empezaron a hojear otra vez el libro, Elena ladeo la cabeza y siguió con la mirada fija en Mariano que revolvía con fuerza su café.

Finalmente, la miro.

– ¿Quisiera ir usted conmigo?

Elena entrecierra los ojos y mira sus ojos bondadosos, su cabellera castaña escondida bajo un gorro de franela y unas cuantas pecas que tenia en sus mejillas, ¿de donde había salido este muchacho?

– Me encantaría –y con ojos llenos de ilusión, esboza una gran sonrisa–


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– Disculpe señor, ¿sabe donde esta la salida trasera?, pregunto un chico que pasaba por allí, con una flor en la mano.

Don Mariano, dejo de ser simplemente Mariano y regreso a la realidad.

– Sigue recto, hasta que veas un gran roble, allí encontraras la salida.

– ¡Oh!, Gracias señor.

El Sr. Frescas sonríe y asiente con la cabeza. “Ella amaba las margaritas, me lo dijo una de esas veces que nos pusimos a conversar por horas junto a la estación de bomberos”

– Debo volver a verla –dijo en voz audible.

A continuación, se dirigió a su casa, busco entre los papeles de su escritorio y encontró un trozo en el que Elena apuntó su numero unos años atrás.

Ring… Ring…Ring…

– ¿Si?, ¿Hola?, contesto la joven voz de una chica.

– ¡Buenas Tardes!, ¿se encuentra la Sra. Méndez?

– ¡Abuela!, están preguntando por una Sra. Méndez.

– Voy para allá, ven a lavarte las manos.

– ¿Si?, habla la señora… Méndez.

– ¿Elena?

– ¡Oh!... ¿Mariano? hace tantos años que no oía de ti, ¿Qué harás hoy?, ¿quisieras pasar por mi casa tomar una taza de te?

Realmente ir a la casa de Elena, no era algo que esperaba hacer en ese día. “¡¿ir a su casa!?, verla…” pensaba.

– Seria un placer. ¿La misma dirección?

– Si. ¿Pasarás?

– Iré por la tarde.

– Esta bien, ahora debo dejar a Irina a su clase de ballet, pero debo estar en casa al rato.

– Esta bien Elena, nos vemos al rato.

– Nos vemos Mariano.

Hablaron como si los años no hubieran pasado, como si su abundante cabellera castaña no tuviera ya destellos blancos y como si al sonreír no se formaran esas gentiles arrugas alrededor de sus ojos.

“Le iré a comprar unas lindas margaritas”, pensó.

Don Mariano compró una docena de margaritas donde doña Concepción, la florista que se encontraba junto a su barbería. Esta, ya lo conocía porque también gustaba de pasar por las tardes charlando con los caballeros que llegaban a la barbería.

- ¿las llevaras donde Alfred? A el siempre le llevas claveles.

Don Mariano se sonroja, se sentía otra vez como un muchacho. Doña Concepción intuía que esas flores tenían un destinatario especial, después de todo no era común que Don Mariano dejara sus bigotes y camisas de rayas y apareciera ahora con un traje coqueto.

– Si, pasare por allí. Dijo tratando de ocultar todos los sentimientos que bullían en su interior.

– Bueno, te las podare un poco. –dijo no muy convencida.

Ella había tratado de llegar a el, de conocerlo. Al fin y al cabo, ella se sentía muy sola después de su divorcio cuando no pasaba tiempo por la floristería o no estaba con sus nietos. Era una señora de rizos rubios y ojos cálidos, que realmente no podía evitar poner sus ojos en Don Mariano, después de todo, el era ahora un hombre alto, fornido, muy guapo y elegante además, de esos hombres que aun abren las puertas a las damas y llevan un pañuelo en su bolsillo.

– Están listas… que tengas un buen día.

– Gracias Concepción. Don Mariano intuyo la mirada algo triste y distraída de ella.

A continuación, saco una de las margaritas y le dijo:

– Que tengas un hermoso día, no dejes desvanecer esa hermosa sonrisa que siempre me muestras a mí y a los muchachos.

Concepción entre conmovida y sorprendida por la actitud de hombre nuevo que mostraba, reacciona y le da una de sus grandes sonrisas. El le sonríe con ternura y hace un gesto con la cabeza mientras sale del lugar.

“Debería pasar por donde Alfred primero, es probable que aun ella no haya regresado a casa”, al recordar que iría a su casa, una sensación fría y a la vez agradable recubrió el estomago de Mariano.

Unas calles adelante, entro por una portezuela de hierro. Unas cuantas personas estaban sentadas en ese lugar donde yace el recuerdo de esas personas que tanto amaron en vida, iluminado por una tenue luz azulada, que traspasaba las hojas de los arboles y caía suavemente en los entristecidos y nostálgicos rostros. Era hora de darle una visita a Alfred.

Aunque, al principio a Don Mariano le resultaba algo triste hacer este recorrido, en el que, a veces se arrepentía de no haber dicho más o hecho más, en el que recordaba a ese amigo que por el momento solo en el recuerdo vive, todo valía la pena cuando leía:

“¡Te amamos!”

Eran las palabras inscritas en la placa de Alfred. En vida, el fue un hombre que no cesaba de decirlas. Te amo, Te amo, ¡Te A-M-O..!

Al repasarlas, Don Mariano esbozo una sonrisa, con convicción, con seguridad, con paz. Recordó las margaritas que llevaba en las manos y saco unas cuantas del ramo.

– Una por cada década que Dios nos concedió ser amigos. Dijo mientras colocaba una a una sobre la placa.

Ya se hacia tarde, el ramo se había empobrecido un poco, era la hora de continuar el camino donde Elena y los recuerdos, lo invadieron una vez más...

– ¿Así que te iras la próxima semana? –pregunto Mariano, en ese tono de voz tranquilo que había aprendido a simular.

– Si, mamá dijo que en la ciudad hay muchas más oportunidades para que una chica pueda ser una verdadera profesional…

– ¡claro!, y se que lo lograras. Me parece grandioso.

– Si…

– ¡Entonces debemos aprovechar esta semana como nunca!

– ¡Estoy de acuerdo!, exclamo Elena con una gran sonrisa.

“La volví a ver, pero no volví a buscar a mi amiga”, pensaba una y otra vez Don Mariano mientras se acercaba a su destino. Finalmente, al llegar se dio cuenta que la casa de Elena permanecía en quietud, el silencio solo era interrumpido por el silbido de la brisa y unos cuantos trinos de pequeños pájaros, un clima muy distante al que se vivía dentro de su alma.

De repente, la puerta se abre. El pecho de Mariano retumbo, retumbo, ¡retumbo al ver sus ojos grises! Ella estaba sentada en el pórtico esperándolo.

– ¿Mariano? –pregunto suavemente Elena mientras repasaba su rostro–. Era un rostro algo envejecido pero mantenía aun su gorro de franela y su mirada gentil y bondadosa.

– Te…traje unas margaritas. Dijo sonriendo nerviosamente mientras se acercaba.

– ¡Muchas gracias!

Elena se levanto y lo miro por unos instantes, se recostó a el y… le dio un largo abrazo, en el que, sintió su tibia respiración, su firmeza y fuertes brazos, su ternura y al mismo tiempo, los años, ¡retroceder!

– ¡Iré a llevar las flores adentro!

– Esta bien.

Don Mariano se sentó en las escaleras del portal con la mirada perdida.

Ella se detiene en la puerta y en vez de entrar, respira hondo, se sienta a su lado y le dice:

–Se que antes de hablar cosas importantes se supone que hay que hablar sobre el clima, sobre los hijos, sobre otras cosas, pero…debo decir: te extrañe. Esta es la primera vez, en muchos años que cuando te veo a los ojos, veo al chico del que me despedí hace muchos años en un pequeño pueblo.

– Hoy soy ese muchacho.

Los ojos de Elena se cristalizaron y a continuación desvío la mirada hacia un punto lejano. No podía verlo a los ojos, no podría aguantar otra despedida incomoda más…otra conversación trivial…

 – ¿sabes? –comenzó a decir Mariano con una voz que venia de muy adentro– He pasado tanto tiempo de mi vida solo pensando y no suficiente demostrando cuanto te amo. Alfred… ¡ese viejo!...el…el siempre trato de hacérmelo ver. La miro fijamente y le dio una de sus mejores sonrisas.

A Elena se le empezó a cristalizar la mirada, sin embargo trataba de permanecer con su expresión de valentía.

– Bueno Mariano…creo que en el fondo, bajo toda la cortesía, bajo las pocas palabras que intercambiábamos cuando nos veíamos. Creo que en el fondo el corazón ya lo sabía…

Todos los sentimientos que permanecían guardados dentro de un cajón, en el fondo del corazón de Mariano empezaron a salir al fin.

–Yo…lo… siento mucho. Lo siento por nunca decirlo…un día decidí que tu debías seguir tu vida y yo la mía y que esto se volvería un asunto sin importancia. Sin embargo….debo decir que: te quiero…yo…te amo Elena. Eres mi mejor amiga.

Ella, permaneció con la mirada fija, no podía creer lo que escuchaba. Antes pensaba que esas palabras solo podrían surgir producto de su imaginación… pero allí estaba aquel chico de su juventud, aquel que siempre recordaba traerle margaritas, aquel de mirada dulce.

Cualquiera pensaría a esa edad, uno no debería considerar eventos como este, “ni siquiera suceden mucho” dirán algunos, pero, cualquier día, si uno realmente lo desea, puede ser el primer día de una gran aventura. El día en que, a pesar de todo lo que pueda haber sucedido en un pasado, ¡se comienza otra vez!

 – Yo también te amo Mariano. ¡Vivamos!

martes, 8 de febrero de 2011

Aprendiendo a hacer poemas =P

Volviendo a lo simple, a lo elemental


al lugar donde escucho pequeños pajaros cantar

donde expreso mis latidos, mis temores y nostalgias,

donde grito un te quiero

y confieso que aun amo.



donde el niño que hay dentro, se despierta y sonrie

donde la tristeza cae rendida ante el amor y la verdad

El lugar donde recuerdo una flor y un tejado,

las estrellas y tus ojos,

los sonidos de tus labios

martes, 4 de enero de 2011

A lograr esas metas 2011..!

La ley de la inercia dice: "...en ausencia de fuerzas exteriores, todo cuerpo continúa en su estado de reposo o movimiento rectilíneo uniforme a menos que actúe sobre él una fuerza." Traducción sencilla y aplicada a la vida diaria: Todo cuerpo continua quieto en el mismo lugar a menos que alguna fuerza haga que se mueva.

Llegamos al año 2011 y como en todo inicio de año, uno se empieza a forjar nuevas metas. En mi caso tengo como meta hacer ejercicio, leer más la biblia, hablar más con Dios, ver más a las personas que quiero y pasar más tiempo haciendo las cosas que amo, etc, etc, etc.
Una de las cosas que más me cuesta, ¡es hacer ejercicio!...uffff! de verdad que la ley de la inercia quiere caer encima de mi. Pero hoy aprendi que con la ayuda de Dios y perseverancia, uno realmente puede vencer la inercia..!

Ayer fue mi primer dia de ejercicio, todo animado cuando recien empece a hacer, luego todo se volvio más dificil y cuando termine uffff, una satisfacción de logro, de que tal vez me habia vuelto unos gramos más flaca, pero tambien una sensación de cansancio, dormi como 3 horas en la tarde =S.

Hoy, me levante temprano y sali con mi hermana a su trabajo y llegue a un momento de la tarde en que no podia con mi vida (a pesar de que no habia hecho ejercicio aun =S ) pero decidi, agarrar fuerzas y hacer ejercicio...sorprendentemente....logre hacer 5 minutos más y al terminar quede con 0 cansancio y de mucho mejor animo!....¡venci a la ley de la inercia!.

Si me preguntaban antes de hacer ejercicio, como yo creia que quedaria, hubiera dicho, muy muy achacosa y cansada....pero el efecto fue todo lo contrario. =D

Y caray! asi es con todo, solo hay que levantarse y con la ayuda de una fuerza (en mi caso Dios y las ganas de ser lo mejor que pueda de mi misma) se pueden hacer las cosas que uno tanto pospone.

Parece mentira, pero por experiencia propia, las cosas si pueden cambiar de un dia para otro...es cuestion de decidir ser más amable, más feliz, más activo, etc. etc. y hacerlo aunque una voz negativa (que quiere que sigamos quietos) nos diga: ¡no, no, no!, ¡a la proxima!.

El peor engaño que uno se puede hacer asi mismo es decir: lo hare despues. Por que ese despues tiende a convertirse en un jamas.

1...2...3, listos, fuera, ¡ya!. ¡Vamos a luchar por seguir en movimiento muchachos!

los amo!